La
política de la UE tiene como objetivo igualar en importancia “intereses
comerciales” e “intereses ecológicos” de los bosques; sin embargo, en la
práctica, los primeros han sido siempre prioritarios. En este sentido, la
sociedad debe reconocer que las políticas relacionadas con los bosques han sido
hasta ahora insuficientes para garantizar su protección .No podemos
permitirnos el lujo de soportar los costes económicos que provocan los bosques
degradados irreversiblemente, la pérdida de biodiversidad ni las consecuencias
de la disminución de la captación de carbono forestal (con el correspondiente
aumento de las emisiones) a costa del beneficio económico que a corto plazo
pueda suponer la explotación irracional de los bosques. Es, por tanto,
prioritario tener en cuenta las preocupaciones ambientales por encima de
cualquier ganancia monetaria provocada por la explotación forestal.
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